
Y, en vez de lamentarme, he decidido tomármelo con calma. De par en par he abierto los balcones, he sacudido el polvo a todos los rincones de mi alma. Me he dicho, que la vida no es un valle de lágrimas... y he salido a la calle como un explorador. He vuelto a tropezar con el pasado y he decidido, en el bar de mis pecados, otra copa de ron.
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